Un gato y un tatuaje

Pris

“Qué quieres de regalo para *insertar fecha especial aquí*?”
“Un gato”
“No, qué más?”

Pris

Este diálogo se repitió entre yo y mi tía durante los nueve años que vivimos juntas, y junto con negarse hasta el día del juicio final (también conocido como El Día en que me independicé”) a que me hiciera un tatuaje, fue la única otra negativa rotunda que recibí. No gatos. No tatuajes.

Así que siempre tuve la idea de que esas dos cosas iban a ser las primeras que iba a hacer cuando viviera por mis propios medios y terminaron representando en mi cabeza la idea de independencia o el equivalente a “cuando me vaya de la casa voy a tener una habitación con billetes ahorrados con el único propósito de revolcarme en ellos, hacer un carrete tan extremo que vamos a tomar alcohol de quemar encendido y comprar dos estufas por pieza para poder pasearme en pelota incluso en invierno”.

A fines de mayo finalmente me independicé, con dos roomies y medio más (no elaboraré en ese conteo por hoy) y obviando el período donde la realidad te aterriza y te das cuenta que incluso si puedes correr en pijama la mañana del día 1 al tatuador y tienda de mascotas más cercanos, aparece el vil, vil dinero y te hace detenerte; A poco más de dos semanas de fin del 2013, desbloqueé el primero de mis logros.

La hermana de mi adorable @vampire__ encontró un gatito botadito en la calle y lo dió en adopción vía redes sociales, así fue como la Pris, originalmente conocida como Booker y con nomenclatura reasignada luego de descubrir su género, de dos meses y medio llegó al depto.

Ya llevaba más de seis meses viviendo por mi cuenta, pero desde hace una semana y media, el día que la Pris llegó a darme amor gatuno y arañarme las patas, cayó la cuenta sobre mí de que me he estado manteniendo a mi misma por medio año, de que gradualmente (MUY gradualmente) mi familia va aceptando que la cabra chica irritante de todos estos años anda suelta por el mundo por su propia cuenta, y de la cantidad de cosas que se vienen por delante, o más correctamente, de la cantidad de posibilidades que se vienen por delante y de que no tengo que seguir el patrón prefabricado de nadie, por muy adolescente que suene.

En el 2013 pasé de freelance a un trabajo más estable, al principio fue difícil acostumbrarme, pero saber que esto es lo que estoy eligiendo para mi me da más motivación de la que necesito. Me gusta lo que hago todos los días y por increíble que parezca, sí siento que hago una diferencia.

Dejé de vivir con mi familia y replanteé una relación de siete años que sobrevivió al caos. Tengo en mi cabeza muchos proyectos personales y de un modo u otro, me pone feliz saber que ni si viviera cien años me quedaría desocupada, sin nada que hacer, sin tener algo a lo que me presione a terminar después del trabajo.

Derribé prejuicios a los que le tenía miedo: Me volví feminista y empecé a luchar por cosas que pueden parecer triviales, como los videojuegos, por que cada uno piensa que en su disciplina está el potencial para salvar el mundo. La gracia está en que en la mayoría de los casos es verdad y en hacer juegos, definitivamente, hay algunas respuestas.

Este año fue intenso. In. ten.so. Y fue extremadamente fácil perderme en los detalles de todos los días para ver lo que estaba contruyendo, por que todo era nuevo, y diferente y todo necesitaba toda mi atención.

Por eso aunque suene sin importancia en comparación a las otras cosas, la llegada de la Pris me sirvió de checkpoint, por que era algo que mi cabeza había marcado hace mucho como punto fijo en lo que quería para mi futuro. Y pude pararme a ver todo desde lejos, y realmente me gusta.

Ahora estoy boceteando, pero ya elegí un tatuador y espero tatuarme en otoño.

Un comentario en “Un gato y un tatuaje

  1. Ay Cami, que hermoso recuento :’) estoy muy orgullosa de todos tus logros. Y me intriga demasiado la inteligencia que tiene “la vida” “el destino” o como se quiera llamar, para ejecutar todos los actos con un timing perfecto (tu trabajo, el encontrar a la Pris, las cosas que fueron sucediendo, los malos ratos, los buenos, etc).

    Sé que este año será excelente mi pequeña Rosalind, así que a seguir disfrutando/trabajando y persistiendo en lo que crees, y que compartimos también, creyendo juntas.

    Un abrazo, te quiero mucho :*

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